Asunción


Nunca se me hubiese ocurrido este disco. Se agradece, pensé conocerte mejor.
Muchas cosas no imaginaba. Los sabores, por ejemplo. Los tuyos, Asunción.
Esas algas, en tus caderas, esa humedad, en tu piel. Y ese dorado, en la planta de los pies.

Y estos colores, estos colores te quedan tan bien. Y ese vestido de flores... No, no te avergüences, no te lo saques por favor mujer.

Y no dejes que nadie manche tus aguas, muerda tu lengua o levante la voz.
El caserón y el patio lo hiciste vos. Confío. Desde el aire esos pájaros te arropan y el lapacho se fija en vos.

Mañana ya sabrás cómo encontrarme.
Seguí estos pétalos, los dejo en el viento. Movelos. Así, como al bretel. Despacio. Vas a encontrarme ahí.

Ahora, ahora mejor recostate, la guerra no sabemos si empezó.
Que son las diez y ya es de noche. Tarde para nosotros, tarde para hablar de amor.
Quedate durmiendo imaginándolo.
Vos en tu río.
Yo en el mío.
Los dos para el mismo lado.