-No es así. Hay un seguimiento, una cierta cantidad de honores, de medallas. Y hay cosas que suman doble. Si estuviste en conflictos bélicos, en fronteras o en el desierto, eso vale doble. ¿Qué te pensás que mandas tu curriculum para ver si podes ser vos?
Y yo pienso a veces, todos estudian lo mismo. Y hoy en día no le ganas a nadie con la Teología. Tendría que ser un hombre que sepa de Antropología como para estudiar al ser humano de una forma más integral, ¿vos que decís?
Que sepa de tendencias, de comportamientos. No te digo que vaya a la semana de la moda a Milán, aunque bueno, está cerca. Podría ir.
Tendría que ser Planner: "Sumo Pontífice, especialista en Planning". Podría estar capacitado para ser un asesor, que vaya a una agencia y se siente en una reunión de planeamiento. Tiene que estar en lo que pasa.
El único que tuvimos que salió un poco de la norma fue el Papa Juan XXIII. ¿Vos sabes su historia? Llegó al pontificado sin temblarle el pulso. Parecía más un párroco de aldea. Un tipo manso y atento, emprendedor y valiente, sencillo y cordial, que practicó cristianamente las obras de misericordias corporales y espirituales al servicio de la Santa Sede.
-¿Vos te escuchas? Hablas como si fueses hijo de Papa.
-No, no, no. No entendés nada.
Ya te dije, hace unos días que estoy con esto. Ser El Papa no es vida viejo. No es vida.
Ya te dije, hace unos días que estoy con esto. Ser El Papa no es vida viejo. No es vida.
Pensalo un segundo. Nos machacan con una imagen desde chiquitos que después te das cuenta que no es. ¿Vos leíste el Antiguo Testamento?
‘No vayas detrás de tus pasiones, tus deseos refrena’ dice en una parte y habla de Templanza. Te machacan con algo que no tiene ni pies ni cabeza. Los actos buenos y los actos malos, los pecados veniales y mortales, etc., etc. Hace falta un Papa que entierre el rígido protocolo del que todos los Papas fueron víctimas. Por eso te hablo de Juan XXIII, que ni siquiera ocultó que era hombre que gozaba de la vida, amante de la buena mesa, de las charlas interminables, de la amistad. ¿Te imaginas sentarte con Juan XXIII con un vino y unos quesos? se te hace de día y no te das cuenta.
Tienen que estar más actualizados. Y ojo, yo no digo que se pierda la mística y ciertas ceremonias, eso no. Por ejemplo la custodia. Que se mantenga toda esa pompa le pone glamour. Son no más de cien tipos los de la Guardia Suiza, pero la tienen clara eh. Se les enseña latín, primeros auxilios, a manejar la espada, la alabarda.
-¿La alabarda?
-Es como un hachita pero de 2 metros de largo.
-Entonces no es como un "hachita"...
-Conceptualmente sí son lo mismo.
-Tampoco. No son lo mismo. Con el "hachita", como decís vos, corto leña. ¿Me ves a mí bajando de la camioneta con una alabarda?
-…
-Podría mandar una nota por escrito a El Vaticano pidiendo que sean más empáticos, menos jodidos. No sé, que el Papa haga la misa en yoguineta. Pero no. Lo hablo con vos porque sos mi amigo. Es algo que tengo en la cabeza y te lo cuento. Vos también podrías ser un poco más empático.
Que el Papa goce de las cosas simples. En los noventa Juan Pablo II firmó un acuerdo que decía que las fotos de los Pontífices debían ser con su atuendo. Con la mitra, la estola, con todo.
-¿Con el bastón también?
-Báculo, animal. Báculo. Lo usaban los pastores en el cuidado del rebaño. Simboliza la guía, la responsabilidad, esas cosas. Ahora vos fijate. Firmar un acuerdo para que tengan todo encima…
No me vas a decir que no sería más humano ver una foto de Benedicto XVI en bermuda y con la panza al aire, como cualquiera. Sería un aspiracional, supongo. Más cercano.
¿Vos viste una foto así? No. Porque no existe.
Y te digo más, para mí que ciertas cosas las mantienen de cabuleros. La castidad por ejemplo. ¿Cuándo se van a dar cuenta que es insalubre? No es sano eso viejo. Si vamos a los libros habla de "el comportamiento voluntario a la moderación y adecuada regulación de placeres". Para ellos es una virtud que purifica. A veces pienso que lo mantienen así porque consideran que les ha ido bien. De cabulero que son nomás.
-Y… las cábalas no te dejan vivir tranquilo.
-Si quieren que exista la buena vida tienen que cambiar las reglas del juego. Necesitamos un tipo que afronte y se ponga al hombro los nuevos problemas humanos,
económicos y sociales. Tiene que cambiar el lema episcopal a "La vanguardia es así", por tirarte una punta. Algo más pegadizo, algo que sea multitarget.
Otra, no hay peor cosa que cuando se te queda la ostia pegada al paladar. Hoy los materiales cambiaron y son otras las tecnologías. Si te pones a pensar hay mil cosas que podrían cambiar.
Lo primero es que dejen al Papa relajarse. Si ni siquiera es dueño de levantarse un domingo y prender el fuego para el asado. Imaginate si ven humo desde
la plaza San Pedro. Enseguida se corre la noticia y tenés 6 millones de personas gritando Habemus Papa a las diez de la mañana.
Necesitamos seguir la ola que arrancó Juan XXIII. Que el Papa haga las compras él y tome Coca Cola del pico.
